BELLEZA INTERIOR

01-28-2013

Quizás tenga la sensación de que ya conoce muy bien su Saint-Louis. Gracias a su audaz forma, que reinventó los bolsos tote a partir de los capachos de antaño, e inició una tendencia mundial, su versatilidad que crea un perfecto equilibrio entre estilo e informalidad, y su famosa lona cheurón, este bolso al contrario que cualquier otro se ha convertido en un icono, y muchas mujeres de todo el mundo lo han hecho su bolso favorito personal. 

En otras palabras, el Saint-Louis es un clásico bona fide; el tipo de bolso básico intemporal con el que uno se siente muy familiarizado. Pero, ¿no es la esencia misma de un clásico sorprender y asombrar una y otra vez, especialmente a aquellos que piensan que ya conocen todo lo que hay que conocer?

Desde Fausto, es un hecho conocido que el diablo está en los detalles. El éxito estético y práctico del Saint-Louis es precisamente el resultado final de una suma de detalles a la vez meticulosos y esenciales, que lo convierten en una creación sumamente compleja a nivel técnico, a pesar de su aparente simplicidad.        

Sin desvelar todos sus secretos, una forma segura de desentrañar la discreta sofisticación del Saint-Louis es mirarlo más de cerca, y darle la vuelta. Al hacerlo, un detalle sorprende al examinador inmediatamente: la perfecta simetría del interior con el exterior, que atestiguan las puntadas de acabado absolutamente perfectas y repite la simetría interior/exterior igualmente perfecta de las formas, una genuina proeza técnica sólo hecha posible mediante un proceso exclusivo de Goyard que garantiza una elevada resistencia a la tracción y un aspecto elegante. 

Otro detalle clave: la fina calidad de las asas. Los Saint Louis son realizados por artesanos especializados que utilizan la técnica de "cuero apilado", que permite alterar el grosor del cuero a voluntad, y ajustarlo al uso y desgaste en zonas críticas. Un ribete de cuero cubre todos las costuras internas, realzando de este modo la lona de algodón y lino totalmente tejida, afeitada y chamuscada en los talleres Goyard en el sur de Francia. Justo como la Goyardine en el exterior, la lona interior gana un lustre especial y se suaviza hasta lograr un brillo bello y ligero a lo largo de los años, y su menos es más, ya que la elegancia minimalista se presta a cualquier circunstancia.

 

01-28-2013
 

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